Protestas fueron poderosa arma política en pasadas elecciones

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Las protestas fueron constantes frenta a la sede de la JCE.
La Plaza de la Bandera y el Congreso fueron los espacios que acogieron gigantescas marchas
Entre julio del 2019 y febrero del 2020 en el país hubo cuatro grandes protestas de naturaleza política en contra de la reforma a la Constitución y por la suspensión de las elecciones municipales por un fallo en el sistema de voto automatizado. 
La gran referencia de protestas contra el gobierno es la Marcha Verde y aunque su contenido es de corte social, contra la corrupción y la impunidad, tuvo su efecto político en el gobernante Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
La Plaza de la Bandera y el Congreso fueron los espacios que acogieron las gigantescas protestas. Las manifestaciones contra la reforma a la Constitución iniciaron con una campaña en la opinión pública al punto que 14 encuestas promediaron un rechazo de 68%. 
Continuaron las protestas que tenían a los motoconchistas como principales representantes pero todo apuntaba a que estaban empujados por el entonces presidente del PLD, el expresidente Leonel Fernández.
El mismo grupo creó el Comité de Defensa de la Constitución y para el mes de julio colocó en el Congreso un libro de firma por el respeto a la Carta Magna por donde desfilaron diversas figuras. Producto de las constantes manifestaciones el Congreso fue militarizado y se produjeron varios incidentes.
A pesar del rechazo social los aprestos para cambiar la Constitución seguían en marcha y entonces entró de lleno Luis Abinader, en su momento principal figura política de la oposición y hoy presidente electo, quien encabezó una manifestación frente al Congreso luego que se hizo pública una llamada que realizó el secretario de Estado de Estados Unidos, Michael (Mike) Pompeo, al presidente Danilo Medina para pedirle que respetara los límites a la Constitución. 
La gigantes marcha de Abinader se realizó el 12 de julio y estuvo integrada básicamente por personas de clase media. Su convocatoria generó algunos ruidos pues el sector de Hipólito Mejía en el PRM, la cuestionó.
Una semana después, el 17 de julio, Leonel encabezó otra gigantesca protesta en contra de la reforma y el 22 de ese mismo mes, el presidente Danilo Medina anunció que no se presentaría para otra reelección. 
Aunque para algunos lo determinante para detener el proyecto de reforma fue la intervención de Pompeo, lo cierto es que internamente las circunstancias dificultaban impulsar el proyecto y con ello salió del escenario el mandatario como posible candidato presidencial, lo que podría considerarse uno de los primeros impactos directos políticos de las protestas.
Plaza de la bandera y resultado electoral
Luego de las elecciones primarias del seis de octubre del 2019, Leonel Fernández y sus seguidores fueron a la Plaza de la Bandera a denunciar frente a la JCE que habían sido víctima de un fraude con el voto automatizado y desde entonces ese sistema de votación se convirtió en el centro de la discordia política, defendido a rajatabla por la Junta Central Electoral (JCE) y el PLD.
 El voto electrónico colapsó en las municipales del 16 de febrero lo que provocó una ola de protestas que crecieron en todo el país con la Plaza de la Bandera como epicentro.
Ese período de protestas cerró con una colosal manifestación el 27 de febrero convocada para la misma hora del último discurso de rendición de cuentas del presidente Medina y opacó hasta el último desfile militar que encabezó mandatario de la nación porque se extendió todo el día y contó con el apoyo de artistas de alto nivel como Juan Luis Guerra.
Además de la suspensión de los comicios las protestas fueron alentadas por un ingrediente adicional y fue la intención de involucrar a la oposición en un supuesto sabotaje implicando al jefe de seguridad de Luis Abinader y un técnico de la compañía de telecomunicaciones quienes fueron detenidos. 
Dicha investigación fue suspendida y el gobierno del presidente Medina anunció que gestionó una investigación a lo que había ocurrido ante la Organización de Estados Americanos (OEA) que determinó que el fallo fue por una mala gestión del sistema.
A pesar de eso, los partidos de oposición organizaron una apoteósica protesta por la democracia ante la suspensión de las elecciones el 23 de febrero, encabezada por Abinader y Fernández. 
Las manifestaciones en las plazas y en la calle se unieron los famosos cacerolazos que incluso recibieron algunos candidatos del PLD en lugares públicos cuando volvieron a la calle para hacer campaña.
Los jóvenes fueron los protagonistas de la Plaza de la Bandera y luego se sumaron a participar en el proceso electoral constituyéndose en lo que se denominó Guardianes de la Democracia con participación masiva en los centros urbanos.
El PRM ganó las elecciones municipales extraordinarias y el PLD sufrió su primera baja electoral, pues de controlar 106 ayuntamientos se quedó con 61, algunas plazas ganadas por el apoyo de los votantes del expresidente Fernández.
El impacto de esas protestas en el PLD ha sido reconocido por sus propios dirigentes que han atribuido a ese hecho parte de la derrota electoral. Los dirigentes de la organización se han quejado de que la oposición responsabilizó injustamente ese partido de lo ocurrido con el voto electrónico.
Más efectos de las protestas
Por la pandemia, las elecciones congresuales y presidenciales fueron pospuestas para el 5 de julio y antes de la cita no faltaron denuncias de una supuesta intención del PLD de quedarse más allá del 16 de agosto y de hecho hubo varios juristas que trabajan para el gobierno que trataron en la opinión pública que si las elecciones no se podían realizar las actuales autoridades se mantendrían en sus cargos.
Antes de la cita hubo señales de que se volvería a las protestas y una de ellas fue un manifiesto que leyó la exjueza de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), Mirian Germán Brito en nombre de un grupo de ciudadanos “para que les permitieran votar con liberad” lo cual desencadenó en los días sucesivos que los jóvenes empezaron a volver a la Plaza de la Bandera esta vez con el estribillo más contagioso de la campaña: “se van”. 
Las elecciones se celebraron y el Partido Revolucionario Moderno ganó el Ejecutivo y es mayoría en las cámaras legislativas.
La Marcha Verde
Aunque fue una protesta social también tuvo gran impacto político. La Marcha Verde arrancó en enero del 2017 y se mantuvo gravitando casi todo el año protestando contra la corrupción y la impunidad, contando con el apoyo institucional del PRM y otros partidos de oposición e incluso figuras del Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Fue la primera protesta que puso contra la pared al segundo mandato del presidente Danilo Medina.
El gobierno fue errático en la respuesta a esa protesta y el expediente del caso Odebrecht no generó credibilidad por ser selectivo, excluyente y de uso político contra figuras de la oposición, además de mal instrumentado. 
En este último aspecto también jugó un papel importante la expresidenta de la Cámara Penal de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), Miriam Germán Brito, que en un voto disidente advirtió la debilidad de la investigación presentada por el Ministerio Público.

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